
Lo que necesitas saber:
Nuestra mala alimentación y los malos hábitos deterioran nuestra salud. La vitamina D resulta indispensable para producir la energía que necesitamos y en México una gran parte de la población padece de una deficiencia importante de esta vitamina.
Entre los problemas de salud que padecemos los mexicanos está la falta de vitamina D, generada por no tener una dieta adecuada, por la obesidad y por la baja exposición solar. Es más común durante el otoño y el invierno y según estudios, la sufre más de una tercera parte de nuestra población. ¿Por qué se nos da esta deficiencia y qué debemos hacer para remediarla?

La vitamina D tiene mucho que ver con la salud y la fortaleza de los huesos y es necesaria para el buen funcionamiento de los músculos, el sistema nervioso y el inmunológico. Si no consumimos los alimentos que la contienen o si no recibimos la cantidad suficiente de luz solar, será más probable que suframos fracturas y padezcamos males como la osteoporosis y otras enfermedades autoinmunes.

Muchas veces nuestros estilos de vida no nos permiten recibir la luz del sol adecuada, ya sea porque nos la pasamos encerrados en el trabajo o no salimos de casa. Nuestras dietas también pueden ser deficientes. Aquí repasaremos los alimentos que se recomienda consumir y los hábitos que hay que tener para no padecer de esta deficiencia vitamínica.
Los mexicanos y nuestra falta de vitaminas
Según estudios recientes, más de una tercera parte de la población mexicana padece de la falta de vitamina D, entre otras, ya sea por una mala alimentación, por problemas de obesidad o por no recibir la luz del sol. También se ha detectado que esta carencia se hace más común en niños, mujeres y en personas de edad avanzada.

El consumo de alimentos procesados y bebidas azucaradas también es otro factor que aumenta la falta de esta vitamina que resulta indispensable para la comunicación entre el cerebro y otras partes de nuestro cuerpo. El ejercicio y la actividad física regular ayudan a producirla reducir su carencia y más si los realizamos bajo el sol por un tiempo moderado.

Entre otros de sus beneficios están la prevención de enfermedades como el cáncer y se le relaciona con la función de la insulina y el control del azúcar en la sangre. La mayoría de la gente ignora esta deficiencia o los riesgos que representa tenerla y esto es considerado como un problema de salud pública por las autoridades sanitarias.
Dieta balanceada
A los mexicanos nos encantan los antojitos. Muchas veces nuestra dieta diaria se basa en el consumo de la “vitamina T” (tacos, tortas, tamales…) y la comida chatarra está a la orden del día. Aunque la comida típica resulta una delicia, debemos poner cuidado en lo que comemos y en nuestros hábitos diarios.

Entre los alimentos que contienen esta vitamina están los pescados grasos como el salmón o el atún, el aceite de hígado de bacalao, la yema de huevo, el hígado de res, el queso, los champiñones, la leche y los cereales, aunque tampoco se recomienda consumirlos en exceso por su exceso de calorías. La obesidad es un factor que aumenta esta afección.

La vitamina D resulta esencial para conservar un cuerpo saludable y también para mantener la mente en equilibrio (mente sana en cuerpo sano). Favorece la absorción de calcio y fósforo y fortalece los músculos. Su falta también se ha relacionado con el riesgo de depresión.
Una exposición solar controlada y segura
Esta vitamina también se genera cuando la piel entra en contacto con el sol. Lo recomendable es tener una exposición de entre 10 y 30 minutos al día. Con recibir el sol en el rostro, los brazos y las piernas es suficiente, aunque hay factores como la contaminación o la falta de sol en la temporada de invierno que dificultan este proceso. También los bloqueadores solares evitan la producción de vitamina D en nuestro cuerpo.

Según los estudios, el color de la piel también determina la producción de esta vitamina. la Piel oscura necesita una mayor exposición solar. Hay que recordar que tampoco hay que permanecer bajo el sol por mucho tiempo. La piel se encarga de regular y limitar la producción de vitamina D que necesitamos.
Si seguimos estas indicaciones y consumimos los alimentos necesarios vamos a mantener una buena salud. También existen los suplementos que ayudan a garantizar los niveles adecuados de vitamina que requerimos, pero si vas a probarlos, es recomendable que lo hagas bajo supervisión médica.








